12.22.2006

Feliz navidad

Una semana pesada debido a que la próxima salgo de vacaciones. Mis primeros cuatro días de descanso en casi 3 años, definitivamente los pienso disfrutar. Pensaba poner algun cuento corto navideño, pero la verdad no ha habido tiempo. Ya será a mi regreso. A los pocos lectores de este blog, gracias por sus constantes visitas y comentarios. Solo me queda desearles a todos una navidad alegre (que feliz es un concepto ambiguo), con sus serés queridos (familia para unos, amigos para otros) y un año nuevo que les permita tomar un respiro, rehacerse de energia, ganas o deseos, y por lo menos tener la impresión interior de que se cierra un ciclo.

¿Que puedo decir a manera de conclusión del año? Un año ambiguo... problemas en la chamba, ya el hecho de que la empresa se irá a Monterrey en 2007 y eso significa quedarme sin trabajo, muchos corajes, muchas decepciones, pero por otro lado, mi libro publicado, departamento nuevo, la perspectiva de la boda con lizeth cada vez más cercana. Espero con ansias el nuevo año, se que empezaré muchos ciclos, que terminaré triunfante otros. Más que nunca, este próximo día primero será de promesas, de respiros.

Gracias y los mejores deseos.

12.11.2006

Rutinario

El rostro del político se ve enmarcado por un círculo negro. La cruz apunta a su frente. A cientos de metros, desde un edificio, el asesino espera el momento perfecto y dispara. Sale de la habitación minutos después. Pasa por recepción, llega a su auto. Se quita el bigote y barba artificial, también la peluca, se quita la faja que esconde a sus pechos. La chica saca un cigarrillo, maneja de regreso a casa.

La mujer fatal en medio de la pista. El ruido, el alcohol, el humo, el narcotraficante seducido por el cuerpo. Ella lo lleva, entre susurros y mordidas sutiles, al callejón. Allí la chica no espera a que él le meta mano, antes le entierra la daga en la garganta. Toma después un taxi. En su habitación se despinta, se quita el vestido, la peluca. El asesino toma un baño, después se masturba para recobrar la masculinidad.

El anciano policía llega al lugar pactado. El soplón se acerca con miedo. ¿Es seguro?, le pregunta después de que el viejo se identifique. Claro, dice el otro, al tiempo que se acerca y de un movimiento le rompe el cuello. Camino a su departamento el joven se deshace del disfraz.

Poco antes de dormir los tres reciben un mensaje, la siguiente misión. Ninguno sueña esa noche, están hartos de la rutina.

12.06.2006

Hypersexual

Las nuevas pastillas prometían una sexualidad exacerbada. Las anunciaban como un producto revolucionario, como el nuevo descubrimiento de Pi para definir al círculo, como la piedra filosofal de los pervertidos y perversos. Verían con ojos freudianos al mundo. Un precio exorbitante, un frasco pequeño, unas pastillas diminutas que Cástulo compró con toda la intención de ver el sexo en todo lo que lo rodeaba. Probó una pastilla. Pasaron los minutos, las horas, una nueva prueba, ahora doble, triple, cuadruple dosis. Tiempo después observo las letras pequeñas en la caja: Este medicamento puede no tener efectos visibles en ingenieros, albañiles, escritores, artistas, vouyeristas, etc.
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