4.30.2007

Sonrisa

El investigador tira abajo la puerta. Decenas de policías armados penetran en la casa del asesino serial. Mientras lo someten este les ofrece una grande y sangrienta sonrisa. Restos de su victima lucen aún entre sus dientes. La única declaración que obtuvieron fue: “A que no puedes comer solo una”.