12.22.2006
12.11.2006
Rutinario
La mujer fatal en medio de la pista. El ruido, el alcohol, el humo, el narcotraficante seducido por el cuerpo. Ella lo lleva, entre susurros y mordidas sutiles, al callejón. Allí la chica no espera a que él le meta mano, antes le entierra la daga en la garganta. Toma después un taxi. En su habitación se despinta, se quita el vestido, la peluca. El asesino toma un baño, después se masturba para recobrar la masculinidad.
El anciano policía llega al lugar pactado. El soplón se acerca con miedo. ¿Es seguro?, le pregunta después de que el viejo se identifique. Claro, dice el otro, al tiempo que se acerca y de un movimiento le rompe el cuello. Camino a su departamento el joven se deshace del disfraz.
Poco antes de dormir los tres reciben un mensaje, la siguiente misión. Ninguno sueña esa noche, están hartos de la rutina.

